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Escuela Kandyan

Escuela Kandyan, desde sus inicios en 2006 hasta la fecha, es el resultado del proceso de aprendizaje, investigación, creación y enseñanza que realiza Catalina Vidales en torno a dos de las danzas originarias de Sri Lanka Danza Kandyan de las tierras altas y Danza Ruhunu de las tierras bajas. Este trabajo se ha mantenido hasta el día de hoy gracias a distintas instancias como los viajes de Catalina a Sri Lanka (2007 y 2012), el viaje de Constanza Yáñez a Sri Lanka (2009), la visita de Mahesh a Chile en el año 2013, el viaje de las alumnas de Escuela Kandyan a Sri Lanka (2018 y 2020) y la permanente comunicación entre Catalina y Mahesh durante los años.

Paralelamente, el proyecto actual de Escuela Kandyan va de la mano de Maestros en Movimiento, proyecto que busca engrosar el puente entre Chile y Sri Lanka conectando a maestros y alumnos de ambos países.

Además de impartir clases a quien desee aprender, Escuela Kandyan realiza montajes y obras de danza en distintos contextos, muestras de fin de año, obras para teatros, intervenciones callejeras, etc…

PROFESORAS

Catalina Vidales Sáez

Catalina Vidales Sáez

Directora y Profesora

Andrea Carileo

Andrea Carileo

Profesora de Kandyan y Yoga

María Elena Espinosa

María Elena Espinosa

Profesora de Kandyan y Ruhunu

Historia de Escuela Kandyan

 

Meintje Orsel trae la danza Kandyan a Chile.

Meinje Orsel, mujer, bailarina y diplomática holandesa. Cada dos años la enviaban desde el Ministerio de Relaciones Exteriores hacia distintos lugares de los Países Bajos en donde desempeñaba cargos administrativos. Primero estuvo dos años en Luxemburgo donde realizó estudios de danza contemporánea, luego pasó dos años en Chile donde participó en la compañía de danza Mobile dirigida por Hernán Baldrich en donde conoció a la fotógrafa Carmen Fulle, quien más adelante se convertiría en su compañera de vida. Dos años después, a principios de los 80, la embajada le dio a elegir entre varios países su próximo destino, Meintje, se decidió por Sri Lanka para experimentar una realidad cultural distinta. Así fue como, estando en Sri Lanka, vio por primera vez la danza Kandyan en una procesión de luna llena llamada Esala Perahera (mezcla de una festividad más antigua con una ceremonia budista. La religión juega un papel importante en la vida y cultura de Sri Lanka y aunque la principal es el budismo, existen muchas tradiciones y rituales antiguos que abrazaron el budismo en un afán por sobrevivir hasta nuestros días). Meintje Orsel, maravillada con esta cultura que daba a la danza una relevancia crucial dentro de su sociedad, decide aprovechar al máximo su estadía en Sri Lanka y comienza a estudiar danza Kandyan con la bailarina Upeka da Silva en Chitrasena School of Dance. Durante este tiempo recibió la visita de la fotógrafa chilena Carmen Fulle, quien al enterarse de que Pablo Neruda vivió como Cónsul en Sri Lanka entre 1928 y 1930, decide hacer una investigación de las experiencias del poeta, fotografiando la casa donde vivió y los lugares por donde solía pasear. Con este material plasma su investigación en la realización de la película “SAMADHI, meditación del poeta” y en un artículo para la Revista del Domingo de El Mercurio. En 1983 antes de que le asignaran desde la embajada un nuevo destino, Meintje decide tomar unas vacaciones y se va a Chile en donde había hecho buenas amistades. En aquella visita, aconsejada por Carmen Fulle, comenzó a realizar talleres de danza Kandyan para no olvidarse de lo que había aprendido en Sri Lanka. Paulatinamente comenzó a tener alumnas y debido al éxito de estos talleres, decide abandonar su carrera diplomática para radicarse en Chile y dedicarse totalmente a la danza, enseñando durante más de 25 años, además de Kandyan, distintas artes corporales como Tai Chi, Jazz Dance, Yoga y Mudra Yoga. Mentje siguió bailando y enseñando Kandyan hasta el 2009, año en que falleció dejando un legado invaluable en quienes recibieron sus enseñanzas.

 

Catalina Vidales y la Danza Kandyan

 

Relato Personal:

Gracias a mi abuela Lucía Fernández Ricotti entré en el mundo de la danza desde muy pequeña, ella era profesora de ballet y hacía clases para niñas en el Centro Cultural de La Reina, desde los cinco años de edad comencé a ir a sus clases junto con mi hermana y mis primas. Con ellas también jugábamos a aprender las coreografías de cantantes que salían en la TV (Xuxa, Garibaldi, Madonna, musicales como The Sound of Music, Mary Poppins…) Luego nuestros juegos evolucionaron a inventar nuestros propios bailes y coreografías. Más grande, entre los catorce y dieciocho años, iba todos los días después del colegio a la escuela de ballet de Ernesto Font y Ximena Pino donde tenia clases de ballet, danza moderna, flamenco y Graham. Paralelamente, comencé a tomar clases particulares de piano con Thais Novak. En 1999 entré a estudiar composición musical, el elemento fundamental de la danza, aquello que inspira y da pie a los movimientos era para mi todavía un misterio y quería descubrirlo. A finales de mi primer año universitario, descubrí la Danza Kandyan, mi profesora de piano Thais Novak, me contó que había conocido a una mujer holandesa llamada Meintje Orsel, que hacia una danza oriental y me invitó a una presentación, yo no podía ir, estaba muy ocupada haciendo trabajos de fin de año pero Thais me fue a buscar a mi casa y me obligó a ir. Así fue como por primera vez, vi la danza Kandyan, nunca había visto una danza tan hermosa y que estuviera tan fuertemente relacionada con la música, desde los primeros segundos sentí la certeza de querer dedicar mi vida a esa danza, sentí la necesidad de aprender y practicar lo mas posible ese lenguaje, tan diferente al que siempre había conocido, tan lejano y antiguo, y me llené de interrogantes: ¿Cuáles eran sus significados y orígenes?

 

Comencé a tomar clases de Kandyan en la casa de Meintje Orsel, quien se convirtió en una de las maestras más importantes de mi vida, de quien siempre estaré agradecida de haberme transmitido con amor y generosidad todo el conocimiento que absorbió en su estadía en Sri Lanka. Fui su alumna hasta el año 2005, necesitaba seguir avanzando, aprender más, profundizar en la música, orígenes y significados, pero Meintje no tenia esa información y el único lugar donde la encontraría era en Sri Lanka. Durante este período tuve la suerte de trabajar como actriz en la obra «OrganiK» dirigida por Patricio Pimienta, director teatral de La Mancha. Esta experiencia fue muy enriquecedora para mí, pues el proceso de creación de la obra fue utilizando un método de improvisación con las emociones, lo cual despertó en mí la necesidad de trabajar de esa forma con la danza Kandyan, lo cual significaba un largo camino por recorrer. El primer paso: profundizar en la danza misma y en su totalidad de significados.  Durante los años de clases en casa de Meintje Orsel conocí a muchas personas que también se enamoraron de la danza Kandyan, dentro de ellas estaba Lucia Tobar quien también tenia ganas de ir a Sri Lanka. Para juntar plata comenzamos a hacer clases de Kandyan con el nombre de Escuela Kali desde donde surgió un nuevo grupo de gente amante del Kandyan con quienes hicimos muchas obras y proyectos relacionados. Luego, entre las dos, unimos el valor y las fuerzas para ir a un país del que no sabíamos mucho, el único conocimiento que manejábamos era que estaba en guerra civil desde que Meintje Orsel se había marchado (1982).

 

 

 

Una vez en Sri Lanka (junio – octubre, 2007) entré a estudiar danza Kandyan en Chitrasena Kalayatanaya (escuela de danza) y tuve la suerte de tener clases con Upeka da Silva (la misma maestra que había enseñado a Meintje) y con muchos otros admirables maestros como Thaji Díaz y Kushan Malinda con los cuales volví a aprender danza Kandyan desde lo más básico, corrigiendo posturas, trabajo de peso e interpretación. Aprendiendo de los maestros pude entender el lenguaje musical de esta danza expresado en los cantos y el tambor Geta Beraya. Mi maestra de canto fue Sriya karaiyawasam; Iroshan Anuradha y Guru Punche fueron mis maestros de tambor. Con el maestro Gunathunge aprendi danza Ruhunu o “danza de las tierras bajas” (otra de las danzas tradicionales de Sri Lanka asociada a los rituales antiguos), pero sin duda, el maestro de quien más aprendí y aún sigo aprendiendo, es Mahesh Umagiliya, él me ayudó a profundizar en todos los conocimientos que iba adquiriendo en todas las materias puesto que en ese entonces Mahesh desempeñaba múltiples papeles en la escuela Chitrasena: profesor de danza, de música, coreógrafo, diseñador de vestuario y escenografía. Durante el tiempo que estuve ahí, la escuela Chitrasena estaba trabajando en una producción llamada Kumbi Kathawa y Mahesh se pasaba todo el día en la escuela trabajando en el diseño y confección de toda la obra, yo iba a mis clases y después me quedaba ayudándolo en lo que fuera necesario y lo asaltaba con todas mis dudas y curiosidades. En este contexto tuvimos la suerte con Lucia de participar en el montaje Kumbi Kathawa, era una historia de insectos y a nosotras nos tocó ser ¡los saltamontes! De regreso a Chile el año 2008, junto a Lucía, creamos la Compañía Kali invitando a participar del elenco a los músicos Francisco Campos (percusionista) y Geraldine Compagnon (cantante) con quienes creamos la obra «Vanname»; montaje dedicado a mostrar la danza tradicional de Sri Lanka a través de los Vannames, canciones con danza de veneración a la naturaleza. Más adelante, el 2011, hicimos una itinerancia de la misma obra financiada por FONDART, con un elenco de bailarinas más numeroso: María Paz Vallejos, Diego Donoso, Daniela Stevenson, Constanza Yáñez, Alejandra Inzunza, Natalia Dintrans, María Eugenia Vallejos, Andrea Carileo y Mónica Rodríguez.

 

 

 

 

En el año 2012 decidí ir a Sri Lanka nuevamente, esta vez, fui directamente a estudiar con el maestro Mahesh Umagiliya con el cual tuve clases personalizadas durante tres meses, en este contexto fue que empezó nuestra investigación sobre los significados energéticos de cada movimiento de la danza Kandyan, proceso que continuaría hasta el día de hoy. También retomé los estudios musicales con el maestro Iroshan Anuradha quien me enseñó a tocar Yak Bere, el tambor de las danzas de las tierras bajas (Danza Ruhunu). De regreso a Chile, con esta nueva visión que se estaba forjando en mí, tuve la necesidad de crear a través de la observación y dirección, entonces dejé de hacer clases e invité a las bailarinas de la compañía Kali a crear una obra colectiva en la cual yo sería el ojo de observación y dirección. De este proceso surgió una pequeña obra llamada «Urakandyan» la cual fue presentada en el Festival Ratha Yatra 2012. A raíz de este tipo de trabajos exploratorios que indagan más allá de la danza tradicional, surge más adelante otra pequeña obra inspirada en el empoderamiento femenino hecha especialmente para el proyecto Jóvenes Embajadoras de Villa Grimaldi. En esta ocasión vendrían a participar mujeres de todo el mundo, incluyendo Sri Lanka. Posteriormente sentí que el tema mujer debía seguir desarrollándose pero de una forma más teatral, por lo tanto comencé a trabajar con Javiera González, directora teatral. Con ella y un pequeño elenco de bailarinas (Daniela Sobarzo y Lucía Tobar) trabajamos el montaje «Loba»  dándole a los movimientos de la danza Kandyan nuestros propios significados. Presentamos una temporada de esta obra en el Galpón Chileno de las Artes en julio de 2013.

 

 

 

 

Después de aquel proceso creativo volví a hacer clases y como parte de una nueva etapa decidimos cambiar el nombre de Escuela Kali a Kandyan Chile. A finales del 2013 gestionamos la venida del maestro Mahesh Umagiliya a Chile con quien realizamos un montaje que podría definirse como un documental en vivo llamado Ritos en el Cuerpo, la obra trataba el cómo y el qué es la danza Kandyan, con Mahesh como relator principal. En su estadía en Chile lo recibí en mi casa, en donde pudimos continuar con el proceso de investigación y enseñanza que había comenzado la segunda vez que fui a Sri Lanka (2012), también realizó dos Workshop intensivos abiertos a todo publico, uno para principiantes y otro para avanzados. Luego, situándome nuevamente en el rol de profesora, a medida que profundizaba en la investigación del Kandyan, me fui dando cuenta poco a poco que mi línea de enseñanza se había tornado muy distinta a la de mi compañera por lo que a mediados del 2015 decidimos disolver Kandyan Chile para que cada una pudiera seguir su propio camino. A partir de este punto en adelante mi proyecto continúa como Escuela Kandyan para las clases y como Compañía Kandyan para los montajes. A finales del 2016 trabajamos en la obra Un Cuento sobre el Principio, mezclando artes visuales con danza; ilustraciones hechas por Patricia Correa que narraban algunas historias mitológicas de Sri Lanka y simultáneamente se presentaba una danza completando de esta forma cada episodio del relato. Tomando como línea conductora la mitología y el proceso de investigación del Kandyan tanto de lo energético como de lo emocional, es que en el 2017 se comenzaron a gestar dos importantes proyectos: La creación de la obra Mitos en el Cuerpo y la realización del primer Profesorado de danza Kandyan en Chile. Ambos proyectos ya han sido estrenados pero continuarán desarrollándose durante mucho tiempo más.

 

 

 

 

Contacto: escuela@kandyan.com